martes, 21 de julio de 2020

Lluvias generan buenas perspectivas para el arroz


AGRO.- (Revista del Campo).- La mayor disponibilidad de agua que se proyecta para la temporada 2020-2021 permite estimar que aumentará la superficie sembrada, apoyada también por los buenos precios de la última campaña. 
Cada temporada, Mario Concha destina unas 50 hectáreas para cultivar arroz en la zona de Parral, en la Región del Maule, donde se concentra alrededor del 70% de las siembras de este cereal en Chile.
Pese a que accede a agua desde el embalse Digua —lo que le permite saber qué volumen tendrá disponible cada temporada de riego del arroz, entre octubre y marzo—, la escasez hídrica lo viene golpeando fuerte.

Si bien en la última temporada perdió alrededor del 5% de la superficie que había sembrado debido a la falta de agua, otros años el impacto ha sido mayor.
“En temporadas anteriores he llegado a perder entre el 30% y 40% de mi siembra debido a la falta de agua, que se ve afectada por las altas temperaturas del verano y las tasas de evaporación. Por eso estoy invirtiendo en infraestructura y equipamiento de riego, y en disminuir los costos de energía con sistemas solares”, afirma.

Sin embargo, las lluvias registradas durante junio y julio han devuelto las buenas expectativas para este productor, que es presidente de la Asociación gremial Unicaven, y para el resto de los arroceros. Como el 83% de la producción se concentra en la Región del Maule, es clave para muchos la acumulación de agua del embalse Digua, que en lo que va de este invierno ha recuperado parte de su volumen de agua, llegando a 127 millones de metros cúbicos al cierre de esta edición, lo que corresponde al 56,4% de su capacidad total, de 225 millones de metros cúbicos, y que hasta hace un mes no superaba el 10%.

“Independiente de la capacidad de producción que cada uno tenga, dependemos del agua para saber cuánto podemos sembrar, y la siembra se hace en octubre, por lo que nos falta saber qué pasará en julio, agosto y septiembre, aunque el ánimo está mejor que el año pasado”, dice Mario Concha.
Precios altos

Los mejores pronósticos hídricos para este año se han visto acompañados de precios inéditos para el arroz en la última temporada, como efecto del alza del tipo de cambio y apoyado también por un aumento en el precio internacional, por lo que en la cosecha hubo un alza de precios en torno al 28% para el arroz cáscara o paddy pagado al productor.


“Se estima que la superficie de siembra será similar a la de la última temporada debido al aumento de las precipitaciones, pero al concluir con precios muy favorables, la experiencia indica que los productores podrían aumentar sus siembras”, proyecta el asesor Carlos Cisternas.

Como dato, comenta que durante la cosecha, en la última semana de abril, el dólar se cotizó en torno a $850 y el valor de la tonelada de arroz de importación fue de US$ 274, lo que derivó en un precio base final de $23.330 en el costo alternativo de importación.

“Sumado a las bonificaciones de rendimiento industrial y otras, el precio final osciló entre $27 mil y $29 mil el quintal, considerando los valores más recurrentes, mientras que en la misma semana del año anterior las liquidaciones finales fueron cercanas a los $21 mil o $22 mil por quintal”, detalla.

Ese factor, junto a la mayor disponibilidad de agua, permite estimar que se trata de un año optimista para los arroceros, por lo que la superficie podría crecer.

“Las lluvias y los resultados favorables de los precios de este año generarán entusiasmo para aumentar la superficie a sembrar, pudiendo superar las 27 mil hectáreas e incluso llegar a las 29 mil que proyectó Odepa para la temporada 2017-2018”, asegura Carlos Cisternas.

Buenos rendimientos
La temporada 2018-2019, los rendimientos promedio para el arroz a nivel nacional alcanzaron los 67 quintales por hectárea, según datos de Odepa, por lo que en la última campaña habría una disminución, ya que productores y representantes de la industria arrocera coinciden en que estuvieron entre los 62 y 63 quintales, considerando el rendimiento de campo, debido a varios factores.

“Principalmente, la caída en los rendimientos se debió a oscilaciones térmicas amplias, temperaturas altas y bajas, vientos recurrentes e intensos en el período reproductivo, manejo del agua con complicaciones y aumento en la competencia de malezas”, explica el asesor Carlos Cisternas.

Sin embargo, el rendimiento industrial —que se mide de acuerdo al porcentaje de grano entero— fue bueno, situándose en torno al 59,1%, lo que también es positivo para los productores, ya que reciben bonificaciones por la calidad del arroz.

“El piso es de 48% de grano entero, y luego se bonifica, por lo que un productor puede llegar a obtener un precio final hasta 15% más alto que el base si tiene un buen rendimiento industrial, lo que es un buen incentivo para la calidad del arroz”, afirma Mario Concha.

Por el lado de la industria, el gerente agrícola de Tucapel, Alfonso Dussaillant, asegura que en los últimos años ha mejorado el rendimiento debido al uso masivo de semillas certificadas –que alcanza a más del 60%, dice– y a la disponibilidad de nuevas variedades.

“Este año salió al mercado la variedad Digua CL Clearfiled, que es resistente a un herbicida, por lo que permite controlar mejor las malezas, lo que costó diez años de trabajo entre Tucapel, Basf, Inia y Carozzi”, señala.

En cuanto a las proyecciones para la temporada 2020-2021, afirma que la recomendación que han hecho a sus productores es preparar por ahora el 80% del terreno que tienen disponible para la siembra de arroz o el total, y tomar la decisión de cuánto sembrar en septiembre.

“En ese mes estará claro el panorama y ahí anunciamos en el embalse Digua cuál será la distribución de acuerdo con el agua acumulada y las expectativas de lluvias para la primavera… Con optimismo, yo creo que este va a ser un año normal”, proyecta Alfonso Dussaillant.




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