miércoles, 29 de enero de 2020

Chilenos crean producto para prevenir compleja enfermedad en abejas


AGRO.- El desarrollo es el primero biológico y no químico a nivel mundial para tratar una enfermedad que obliga a quemar colmenas completas. Ahora ganaron un proyecto que los llevará a mostrarlo y buscar comercializarlo en California, EE.UU.

Mientras a nivel global se buscan fórmulas para proteger a las abejas de las distintas amenazas que las tienen en riesgo, en Chile tres jóvenes crearon el primer producto biológico a nivel mundial que combate la loque americana, enfermedad bacteriana que ataca las larvas y pone en riesgo a colmenas completas. El mismo que ahora mostrarán en California, Estados Unidos.

Todo comenzó cuando Stephanie Slebos (28) y Alejandro Olmos (28) estudiaban biotecnología en la Universidad Mayor en 2015 y, para la evaluación en un ramo, les pidieron desarrollar una idea para postular al concurso “Aplica tu idea” de la Fundación Copec-UC.

“Había que hacer un proyecto y aplicar los conocimientos de biotecnología. Entonces, ahí nació la idea de aplicarlo al mundo de las abejas”, cuenta Camilo Bravo, quien en 2017 se integró al proyecto y hoy es director de operaciones en BeeTechnology.


Su propuesta fue desarrollar un suplemento nutricional que, junto con nutrir y mejorar la calidad de vida en las colmenas, previniera la loque americana, enfermedad de alta patogenidad y virulencia, que puede llevar a tener que quemar colmenas completas. Hasta ahora el control era complejo, ya que involucraba sustancias que podían dejar residuos.

“Los antibióticos no se pueden usar, no se recomiendan, aparte de que tampoco son efectivos. Al ser bacterias (la loque), muchas veces los apicultores, para no tener que quemar las colmenas, aplican antibióticos que al final les generan más problemas, como que aparezcan residuos en la miel”, cuenta Leslie Vallejos, médico veterinaria e investigadora de Salud Apícola 2020 LatAm, proyecto de Fraunhofer Chile Research.

Explica que la enfermedad es muy grave, invasiva y persistente.

“La espora de esta enfermedad puede durar en el ambiente por 30 o incluso 40 años. Es una espora que es muy resistente. Aguanta el frío, el calor, la humedad, aguanta todo prácticamente”, sostiene Leslie Vallejos.


En Chile, el primer foco oficial de la enfermedad fue en 2001. Luego se registraron nuevos brotes en 2004 y 2005, por lo que el 2007 el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) implementó el programa nacional de control oficial, el cual vela por la detección temprana de la enfermedad.

Sin embargo, la apuesta de los biotecnólogos chilenos fue buscar una forma de prevenir, fortaleciendo la salud de las abejas, para evitar la presencia de la enfermedad.

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