jueves, 7 de marzo de 2019

Ñuble requiere estudio para proyectar los efectos del cambio climático


AGRICULTURA .-  By ladiscusion.cl   Marzo 07, 2019  El cambio climático es una realidad latente en el planeta. Las temperaturas han aumentando de forma considerable durante los últimos 10 años y los estudios demuestran que el fenómeno que ha hecho variar los climas también dentro de nuestro país.

Si en la década de los ochenta y principios de los noventa en los colegios se enseñaba que el desierto se encontraba al norte de Copiapó, hoy este se sitúa en La Serena. Y si se va al sur  el territorio, “al pasar por Valdivia no encontraremos sus lluvias veraniegas, sino más bien un clima seco parecido a la zona central”.

Esta introducción corresponde a algunos de los datos que arrojó un estudio realizado por el doctor en Bioclimatología de la Universidad de Chile, Fernando Santibáñez, donde plantea que el cambio climático avanza de una forma más rápida que la prevista por los estudios científicos.

En la práctica esta situación ha hecho correr los limites climáticos y geográficos, transformando a la Región de Ñuble como la nueva frontera agrícola del país, proyectada hacia el año 2050, haciendo posible que cultivos que en el pasado se daban en la zona central y norte de nuestro país puedan ser cultivados en la región.

Sobre el punto Fedefruta comentó en el Diario Financiero que “el cambio climático se ha traducido en nuevas zonas agroecológicas que se han vuelto propicias para la producción de fruta, algo impensado hasta hace una década. Si en 2012 había plantadas 22 mil hectáreas de frutales desde Ñuble hacia el sur, en la actualidad hay más de 30 mil”.

Precisaron, en voz del presidente Fedefruta, que el “mapa frutícola ha evolucionado y se está trasladando hacia el sur’. Aquí la Región de Ñuble aparece como la nueva región agrícola y de plantación frutícola, con cerezas, arándanos, frutos secos y manzanas que proyectan en la actualidad casi 14 mil hectáreas de frutales.

Falta el factor de corto plazo

Sobre el tema el investigador del Centro de Recursos Hídricos para la Agricultura y Minería, y académico de la Universidad de Concepción,  Diego Rivera, comenta que “bajo un escenario de cambio climático y de aumento de las temperaturas, lo que nos queda conocer muy bien son los aspectos de variabilidad de corto plazo, o sea cómo va a variar, de una temporada a otra, el clima, porque no podemos hablar de aquí al 2050 si no qué va a pasar de aquí al 2020, al 2030, al 2040. Porque más o menos esos son los horizontes en los que planifican sus cultivos los agricultores.

Precisa que para hablar de movimiento de la frontera agrícola hacia el sur de nuestro país es necesario aclarar ciertas incógnitas.

“Yo diría que hay un cambio, un cambio notorio en el aumento de la temperatura y en el aumento de la frecuencia de eventos extremos, frío y calor, dentro de la zona central que ya estamos experimentando. Pero para efectos de un movimiento de la frontera agrícola hacia el sur, principalmente de frutales, todavía quedan muchas incógnitas que resolver respecto a la variabilidad interanual y la persistencia,  o sea cuánto esperaríamos que este fenómeno se mantenga de alta o baja temperaturas dentro de un determinado territorio”, explica.

Ventajas y perjuicios

Para los agricultores de Ñuble, el cambio climático presenta oportunidades por un lado y problemas por otro.

En esta línea la presidenta de la Coalición de Viñateros de Ñuble, Yenny Llanos, comenta los problemas que trae este fenómeno en el secano de la región.

“Con las alzas de temperaturas ya sabemos los efectos que se están provocando. La uva se está quemando, y no solamente la uva, sino que los duraznos, los nogales. Entonces mientras el secano costero no tenga agua, no creo que se pueda hacer mucho”, precisa.

En cuanto a las oportunidades que trae este cambio climático para la zona, el director de la Asociación de Agricultores de Ñuble, Carlos González, enumera la nueva variedad de cultivoss que se pueden dar dentro de la región.

“Veinte años atrás era impensado hablar de plantaciones de cerezos y hoy el aumento es sustantivo. Ya se está hablando y haciendo ensayos de plantaciones de almendros. Hay plantaciones de tuna, plantaciones de olivo, pero lo que más llama la atención es la plantación de almendros, que eran frutales secos que mayoritariamente eran producidos en la zona norte”, remarca.

González advierte que esto no significa dejar de lado la agricultura tradicional, si no más bien que es necesario generar estudios que permitan ver la factibilidad de estos cultivos en diferentes lugares.

“No estoy queriendo decir que se deje de lado los cultivos tradicionales, como muchos lo han pensado que lo hemos propuesto como dirigentes,  porque la producción básica de alimentos como el trigo, la remolacha, la avena, el maíz, la carne, la leche, son primordiales. Hay que estudiar el tema, ya que en muchos sectores esto se puede seguir realizando”, precisa.

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