Bioquímicos revelan cómo se produce
La detección de esa huella bioquímica bacteriana desencadena una respuesta inmunitaria de la planta contra el áfido.
Los áfidos son insectos que protagonizan plagas a menudo demoledoras para la agricultura en todo el mundo.
Se alimentan de la savia de las plantas y contienen en sus cuerpos ciertas bacterias que son esenciales para la fecundidad y supervivencia de los áfidos. Estas bacterias, de la especie Buchnera aphidicola, también se benefician de la relación porque no pueden crecer fuera de los áfidos.
Pero las plantas atacadas no se han quedado de brazos cruzados. Su evolución las ha dotado con la capacidad de detectar la presencia de áfidos y reaccionar con un contraataque.
Una investigación, a cargo del equipo de la profesora Isgouhi Kaloshian, de la Universidad de California en la ciudad estadounidense de Riverside, ha revelado cuál es exactamente la huella bioquímica delatora que pone en alerta a los vegetales.
Inesperadamente, no corresponde al metabolismo propio de los áfidos, sino que dicha huella es una proteína de la bacteria, presente en la saliva del áfido, y que este con toda probabilidad introduce en la planta anfitriona.
La detección de esa huella bioquímica bacteriana desencadena una respuesta inmunitaria de la planta contra el áfido.