Lluvias en Ñuble podrían afectar 30% de la producción de avellanas


Las intensas lluvias en Ñuble podrían afectar hasta un 30% la producción de avellanas de la próxima temporada

Las lluvias que cayeron con fuerza durante julio y agosto en el centro y sur del país tienen a los productores de avellano europeo con los pelos de punta. El problema no es menor: los suelos estuvieron saturados por semanas, justo en plena polinización. El investigador del INIA Quilamapu, Jorge Retamal, advierte que la producción de la próxima temporada podría caer cerca del 30%.

La situación tiene dos frentes. Primero, la saturación de los suelos. Cuando la tierra se anega por más de 48 horas, las raíces se vuelven vulnerables a la Phytophthora, un microorganismo que usa el agua para desplazarse e infectar plantas sanas. Los síntomas se empiezan a notar en primavera, cuando el crecimiento vegetativo se reduce y el follaje se desarrolla menos.

El investigador Retamal es claro: "Lo más importante es evitar que los suelos permanezcan inundados por períodos que superen las 48 horas". La prevención es clave. Estudios físico-químicos del suelo, conocer la capacidad de infiltración y diseñar un buen drenaje son las principales herramientas de manejo.

El mayor impacto está en la polinización

Pero hay un segundo golpe, y es el más duro: las precipitaciones durante la floración. El avellano europeo depende del viento para transportar el polen. Cuando llueve, el polen cae al suelo y pierde viabilidad. Si la humedad lo mantiene mojado, la fecundación se reduce y los frutos no se forman.

"Si durante las 12 semanas que dura la polinización llueve durante 4 o 5 de ellas, las pérdidas pueden ser muy significativas", explica Retamal. Este año, el período de máxima emisión de polen coincidió con los principales eventos de lluvia. El resultado proyectado es una caída cercana al 30% de la producción en huertos productivos.

Eso sí, el golpe no se verá ahora. "Un fracaso de polinización durante julio no se manifiesta como caída de flores, sino como nuez vana en la cosecha de febrero-marzo de 2027", detalla el investigador.

Ñuble, en una zona de riesgo

El escenario se complica aún más para las regiones de alta pluviometría, como La Araucanía y el sur. En Ñuble, la situación requiere atención, especialmente en los sectores más lluviosos. Las heladas posteriores también podrían comprometer los rendimientos, como ocurrió en Turquía en los años 2004, 2014 y 2025, donde las pérdidas superaron el 30%.

El investigador del INIA recalca la necesidad de avanzar en una zonificación agroclimática para el avellano europeo. "Disponer de esa información permitirá orientar mejor el establecimiento de nuevos huertos, disminuir riesgos productivos y fortalecer la competitividad frente al cambio climático", concluyó Retamal.

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Puntos Clave

  • 🔹 Lluvias en julio-agosto saturaron suelos y afectaron polinización del avellano
  • 🔹 INIA advierte caída de 30% en la producción de la próxima temporada
  • 🔹 Phytophthora y pérdida de polen por lluvia son los dos principales riesgos
  • 🔹 La caída se verá en la cosecha de febrero-marzo de 2027

Fuente: INIA. Tags: avellano europeo, producción de avellanas, INIA Quilamapu, lluvias Ñuble, polinización, Phytophthora, Jorge Retamal, cambio climático, zonificación agroclimática, agricultura Ñuble, sector agrícola.


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