El sector agroindustrial, que mueve gran parte de la economía de Punilla, está sintiendo el golpe. En junio de 2026, la molienda de trigo en Ñuble totalizó 8.222 toneladas, lo que representó un descenso interanual del 9,1% (828 toneladas menos), afectado por bajas tanto en productos derivados (6.397 toneladas; -7,2%) como en subproductos (1.825 toneladas; -15,3%).
A esto se sumó un enfriamiento en el sector pecuario: la producción de carne en vara de ganado bovino alcanzó 1.093 toneladas con un retroceso de 2,8% en doce meses, mientras que el beneficio de animales en mataderos cayó un 7,6% al registrar 4.389 cabezas, evidenciando una menor tracción en la cadena cárnica y molinera de la provincia.
Pero el problema no es solo productivo. El mercado laboral también está mostrando señales de alerta. Durante el trimestre móvil abril-junio de 2026, la tasa de ocupación informal en la Región de Ñuble escaló hasta un 36,6%, experimentando un alza de 3,7 puntos porcentuales respecto a igual período del año anterior. Con un total regional de 80.041 personas trabajando en la informalidad —lo que supone un incremento de 11,4% (8.159 personas más)—, el impacto se percibe en las calles de San Carlos a través del aumento del trabajo independiente no registrado y ocupaciones agrícolas o comerciales sin cotizaciones de salud y previsión.
La combinación de una menor actividad en sectores clave para Punilla y un aumento persistente en los empleos sin cobertura social marca la coyuntura económica actual de San Carlos. De acuerdo con los últimos boletines informados por el INE de Ñuble para mediados de 2026, la zona enfrenta una doble presión: por un lado, la baja en la molienda de cereales y el faenamiento de bovinos que dinamizan el campo local; por otro, un mercado del trabajo cada vez más precarizado que empuja a más vecinos al comercio y servicios informales para sostener sus ingresos.
La combinación de ambos fenómenos genera un círculo vicioso. Menos producción agroindustrial significa menos empleos formales en el campo y las molineras. Y la falta de trabajo registrado empuja a más personas a la informalidad, donde ganan menos y no tienen protección social. Es un escenario que afecta directamente el bolsillo de las familias sancarlinas, especialmente en un contexto donde los costos de la vida no bajan.
Ante este panorama, la realidad sancarlina demanda un esfuerzo coordinado entre el sector público y privado para evitar un estancamiento prolongado en la capital provincial. Fomentar la modernización y agregación de valor en la agricultura tradicional de trigo y ganadería, junto con implementar programas de capacitación e incentivos para la formalización de pequeños emprendedores, asoman como medidas urgentes para revertir el avance de la precarización laboral y devolver el dinamismo a la economía de San Carlos.
- 🌾 Molienda de trigo cae un 9,1% en Ñuble.
- 🐄 Faenamiento de bovinos bajó un 7,6%.
- 📊 Empleo informal sube al 36,6% en la región.
- 🏙️ San Carlos enfrenta presión económica y laboral.

