jueves, 4 de febrero de 2021

Covid-19: Los mitos y falsedades de la campaña antivacunas


NACIONAL.- (ex-ante-cl ).- En enero, la Organización Mundial de la Salud calificó al llamado “movimiento antivacunas” como una de las diez mayores amenazas a la salud de las personas. Esa tendencia parece haber ganado adeptos gracias a las redes sociales, las fake news y, ahora, la campaña de vacunación contra el Covid-19.

Dudas por falta de información. Según la OMS, a pesar de “las evidencias de la efectividad de las vacunas para prevenir enfermedades y evitar de dos a tres millones de muertes anuales, mucha gente se rehúsa a vacunarse por temor o dudas generadas por falta de información”.

Esto ha hecho que casos de sarampión, por ejemplo, hayan aumentado en un 30% a nivel mundial, y que haya resurgido incluso en países que estaban a punto de erradicar la enfermedad, “aunque no siempre se debió al rechazo a la vacuna”, explicó la OMS.

Muertos tras vacunarse. Los grupos antivacunas han tomado como nuevo ejemplo para su cruzada la muerte de las personas que se enferman después de recibir una vacuna contra el Covid-19, lo que supone debilitar la campaña de vacunación más grande de la historia del mundo, especialmente en EEUU.

El epidemiólogo Michael Osterholm, director de la Centro de Investigación y Políticas de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota, dijo a la cadena CNN que no es descartable que muchos ancianos que reciban sus primeras dosis de vacunas contra el Covid-19, tendrán ataques cardíacos no relacionados, accidentes cerebrovasculares y otros problemas médicos graves. Pero eso no será debido a la vacuna, sino a su edad y al deterioro de su salud.

La teoría sobre el autismo. Estos grupos han afirmado con datos falsos durante décadas que las vacunas que se aplican a los niños causan autismo y han lanzado teorías conspirativas que involucran a los gobiernos, las grandes empresas y los medios de comunicación.

Para reafirmarse esgrimen el estudio de Andrew Wakfield publicado en 1998 en la revista científica The Lancet que relacionaba vacunas y autismo. Lo que no mencionan es que la investigación fue retirada poco después cuando se probó que todo partía de un fallo metodológico que la invalidaba por completo.

Confabulación. La teoría conspirativa de estos grupos se alimenta de varios discursos que ni siquiera podrían definirse como políticos, como la teoría del “Big Pharma”. Esta asegura que los grupos farmacéuticos han conformado una alianza secreta con fines financieros y contra el bien común.

Caja de resonancia. A pesar de que el discurso antivacunas no es nuevo —viene desde fines del siglo XIX en Inglaterra— la actual pandemia la ha vuelto más visible, y Facebook, Twitter y YouTube, en particular, han funcionado como una “cámara de resonancia” eficaz para esa desinformación, explicó Sylvain Delouvée, investigador en psicología social de la Universidad francesa de Rennes 2, citado por la agencia France Presse.

Publicaciones en redes sociales. Desde mayo millones de personas han visto en YoubTube y en otras plataformas el video “Plandemic”. Entre los datos falsos que expone sostiene que “las vacunas mataron a millones de personas” y menciona una lista de sustancias (como fenoxietanol, cloruro de potasio, entre otras) que estarían presentes en las vacunas en cantidades tóxicas, algo que tampoco es real.

Las publicaciones en las redes sociales de la retórica antivacunas suelen estar acompañadas por decenas o cientos de comentarios de internautas, muchos de los cuales afirman que no piensan vacunarse contra el Covid-19.

Reciclar la desinformación. Los expertos no se ponen de acuerdo si la pandemia fortaleció a los grupos antivacunas o si solo se les presta más atención con la campaña de vacunación en boga. Lo cierto es que actual crisis muestra la capacidad de reciclar rápidamente la desinformación para adaptarla a la actualidad.

Así, la teoría antigua que dice que Bill Gates quería vacunar a la población a la fuerza se ha renovado y ahora se asegura que el magnate de Microsoft pretende inyectar chips electrónicos junto con la vacuna contra el Covid-19. Y esa fake news prende como pólvora entre los grupos antivacunas.

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