jueves, 22 de octubre de 2020

Proyectos buscan fortalecer manejo del bosque nativo


AGRO.- Dos proyectos Fondecyt para fortalecer el conocimiento sobre el manejo del bosque nativo se adjudica INFOR 

Las iniciativas permitirán estudiar la vulnerabilidad de los bosques de roble al cambio climático y la relación que existe entre la producción de leña y la degradación del bosque nativo.

Dos propuestas de investigadores del Instituto Forestal, organismo adscrito al Ministerio de Agricultura, fueron seleccionadas por el Concurso Fondecyt de Iniciación en Investigación 2020, instrumento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), que busca fomentar y fortalecer la investigación científica y tecnológica de excelencia por parte de investigadores jóvenes, financiando proyectos de 2 a 3 años de duración.

Las propuestas adjudicadas corresponden a los investigadores de la Sede Los Ríos, Rocío Urrutia y René Reyes, quienes se centrarán en estudiar la vulnerabilidad de los bosques de roble al cambio climático y la relación que existe entre la producción de leña y la degradación del bosque nativo, respectivamente.

“Estamos muy contentos de que las propuestas de nuestros investigadores hayan sido seleccionadas por Fondecyt, considerando su alto nivel de competitividad y rigor científico, lo que habla bien del nivel de investigación que realizamos como institución y que nos permite seguir aportando al conocimiento sobre el manejo del bosque nativo del país”, destacó el Director Ejecutivo de INFOR, Fernando Raga.

Bosques de Roble y Cambio Climático.

La investigación de Rocío Urrutia estudiará la vulnerabilidad de distintas procedencias de roble (Nothofagus obliqua) al aumento de las temperaturas y la escasez hídrica, producto del escenario de cambio climático que vive el país.

“La disminución de las precipitaciones y las temperaturas más cálidas que se proyectan para el centro-sur de Chile, pueden tener un fuerte impacto en los ecosistemas forestales. Sin embargo, existe poca información sobre la vulnerabilidad de las especies arbóreas nativas al cambio climático en el país”, explica la investigadora de INFOR.

Para llenar este vacío, la propuesta de investigación de Rocío Urrutia se centrará en una de las especies arbóreas más importantes del centro-sur de Chile: Nothofagus obliqua, comúnmente conocido como roble, especie que crece entre las regiones de El Maule y Los Lagos en la Cordillera Andina y Costera, así como en la Depresión Central de Chile.

“Esta especie pionera tiene una amplia distribución, es ecológicamente importante y tiene una relevancia económica tangible para los pequeños y medianos propietarios de Chile”, detalló la investigadora.

Producción de leña v/s degradación de los bosques.

Por su parte, la iniciativa liderada por René Reyes se abocará a evaluar la relación que existe entre la producción de leña, los ingresos extraprediales y la degradación de los bosques en el sur de Chile.

“La producción de leña es considerada una causa directa de la degradación del bosque nativo, aunque esta relación causa-efecto no ha sido del todo probada. Estudios realizados en Chile y el extranjero muestran que los ingresos que generan los propietarios o usufructuarios de predios rurales fuera de los predios (conocidos como ingresos extraprediales) reducen la probabilidad de extraer madera desde los bosques. Estos ingresos varían a través del tiempo dependiendo del ciclo económico (periodos de recesión y expansión de la economía), lo que determinaría también momentos de baja y alta presión para el bosque nativo. Cómo se relacionan estos ciclos con la degradación de los bosques es justamente lo que queremos analizar”, explica Reyes.

Cabe mencionar que el 24% de toda la energía que se utiliza en Chile, en todos los sectores (residencial, industrial, entre otros), se genera a partir de leña y otros combustibles derivados de la madera. El 45% de esa leña proviene del bosque nativo, lo que equivale a 5,8 millones de m3 sólidos anuales. Ese volumen representa el 96% de toda la madera que se extrae del bosque nativo, lo que implica en definitiva que buena parte de la energía que consumimos en Chile proviene de nuestros bosques. Estas cifras dejan en evidencia la importancia del estudiar el tema.

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