lunes, 18 de noviembre de 2019

Carlos Peña: Un Presidente vuelto inútil


NACIONAL.- (The Clinic).-  “Si algo quedó de manifiesto estos días, ha sido la inutilidad de Piñera”.
El rector de la Universidad Diego Portales manifestó que el Mandatario "no logró imponer el orden, ni tampoco conducir la cuestión constitucional. El desorden operó como un verdadero chantaje de la oposición y el acuerdo constitucional, como el precio a pagar para evitarlo".

El rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, se convirtió rápidamente en tendencia en redes sociales debido a la última columna que publicó en el diario El Mercurio.

En dicho escrito, el abogado no tiene filtros para dejar al descubierto “la inutilidad” del presidente Sebastián Piñera en toda esta crisis social que se vive en Chile y los acuerdos alcanzados entre los partidos respecto a un plebiscito que consulte sobre si la gente quiere o no una nueva Constitución.

“Si algo quedó de manifiesto en estos días —estas semanas— feroces, ha sido la inutilidad del presidente Sebastián Piñera”, lanza de entrada Peña.

Añade que el Mandatario “no logró imponer el orden, ni tampoco conducir la cuestión constitucional. El desorden operó como un verdadero chantaje de la oposición y el acuerdo constitucional, como el precio a pagar para evitarlo. Piñera acabó solitario el día martes —o, lo que es lo mismo, flanqueado por Blumel y Rubilar— pronunciando generalidades, frases que ocultaban lo que en ese momento saltaba a la vista de cualquier observador: las ideas que hace dieciocho meses ofreció a la ciudadanía ya carecían de toda vocación de realidad”.

En esta línea, Peña advierte que “un político cuyas ideas no tienen vocación de realidad —es decir, cuyas ideas no pueden o ya no quieren hacerse realidad— deja de ser, por la fuerza de los hechos, un político de veras y pasa a ser un administrador, un simple mediador, un remendón de los intereses en juego. Eso es exactamente lo que le acaba de ocurrir a Piñera”.

A renglón seguido, el rector de la UDP apunta que “de aquí en adelante, solo podrá erigirse como un amable componedor de una agenda que ni ideó y en la que tampoco —¿para qué engañarse?— cree. 

El Gobierno se habrá trasladado a los partidos que han impuesto así, por la vía de hacer creer que una porción de ellos fue el intérprete fiel de la calle, una especie de parlamentarismo idiosincrásico. Y Piñera habrá fracasado, y la institución de la presidencia con él”.

En medio de todo el estallido Social, el autor de la columna sostiene que “el Presidente siempre podrá conformarse con que la nueva Constitución llevará su firma y se la conocerá en el futuro como la Constitución de Piñera. No es la mejor forma de pasar a la historia”.
Pero, a estas alturas, es la única”, cerró.

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