Según el economista
Renato Segura, un 51% de los que se fueron tienen estudios superiores, pero
pocas oportunidades en la provincia.
De esta forma, se
puede advertir la emigración de capital humano calificado desde Ñuble
principalmente hacia Concepción y Santiago, el arribo de un alto porcentaje de
personas con baja preparación educacional, que la edad promedio de quienes
emigraron es 8 años menos que la de quienes llegaron; y que la tasa de pobreza de quienes se fueron
es ostensiblemente más baja que la de los inmigrantes.
Inmigración con
bajo capital humano
A partir de los
datos de la Casen 2013, se observa que entre 2008 y 2013 un total de 24.334
personas llegaron a la Provincia de Ñuble.
Esta cifra es muy
superior a las 10 mil personas que emigraron de Ñuble en el mismo periodo.
Al respecto, Renato
Segura sostiene que “se podría pensar que, para un segmento de la población de
menor calificación, se considera que la Provincia de Ñuble presenta mejores
oportunidades de desarrollo que otras provincias de la región y el país. Por
otra parte, para el segmento de la población que jubila y busca una mejor
calidad de vida, puede sentirse atraído por migrar hacia la provincia o tiene
algún hogar donde puede ser acogido. Al menos, las cifras así lo demuestran. Un
72% de los que llegaron están ocupados, con una baja tasa de desempleo que
alcanza al 3,6%; además, uno de cada cuatro personas que migraron hacia la
provincia está inactivo”.
Consultado respecto
del factor terremoto en este fenómeno, el profesional reconoce que “puede haber
sido en un período post terremoto, pero ya en el año 2013 ese efecto se debe
haber diluido, por lo cual en este caso prima la matriz productiva, calidad de
vida y/o distorsiones que genera la política social”.
Los inmigrantes
provienen principalmente de la Región Metropolitana (45,54%), de la Provincia
de Concepción (24,01%), de la Región del Maule (4,48%) y de la Región de
Valparaíso (3,77%).
Las comunas de Ñuble que más inmigrantes
recibieron fueron Chillán (13.100), San Carlos (3.217), Quillón (2.776),
Chillán Viejo (2.170) y El Carmen (2.136); aunque estas cifras también incluyen
a las 6.915 personas que se desplazaron a otras comunas dentro de la Provincia
de Ñuble.
Llama la atención
en este grupo que una amplia mayoría
(61,06%) corresponde a hombres, que la edad promedio es de 44 años y que
un 22,2% del total son personas que viven bajo la línea de pobreza.
¿Ñuble está
importando pobres? Es la pregunta que surge de inmediato. Al respecto, el
economista explica que esto “tiene que ver mucho con el bajo nivel de
calificación que demanda la mano de obra local, lo cual se transforma en un
círculo vicioso en materia de pobreza. Las personas que llegan a la zona encuentran
trabajos de baja calidad (salarios), pero al mismo tiempo, pueden optar a los
beneficios sociales que ofrece la provincia. El resultado final es el que
registra la Casen”.
Más preocupante aún
es el nivel educacional de los recién llegados, puesto que un 74,1% no posee
estudios superiores. Es más, un 29,7% ni siquiera cursó la enseñanza media.
“Esto guarda mucha
relación con la demanda de personal calificado que requiere la matriz
productiva. En el caso de la Provincia de Ñuble, la matriz productiva requiere
de trabajadores de menor calificación que en territorios alternativos. Del
mismo modo, el trabajador de mayor calificación no encuentra un trabajo que
pueda recompensar su calificación con un salario justo, por lo cual su
incentivo es a salir de la provincia en busca de mejores oportunidades”, añade
el director de la carrera de Ingeniería Civil Industrial de la USS.
Emigración de
talentos
Los datos también
muestran que 10 mil personas se fueron de Ñuble entre 2008 y 2013,
principalmente con destino a la Provincia de Concepción (32,9%), a la Región
Metropolitana (16,47%), a la Región de La Araucanía (13,11%) y a la Región de
Antofagasta (8,71%).
Las comunas de
Ñuble que más contribuyeron a la emigración fueron Chillán (6.763), San Carlos
(1.651), Yungay (1.496) y Bulnes (1.105). Conviene reiterar que estas últimas
cifras también incluyen a las 6.915 personas que se desplazaron al interior de
la provincia.
El análisis de las
cifras de emigración permite distinguir que no existe gran diferencia entre
hombres y mujeres, pues los primeros representan el 55,89%.
La edad promedio,
sin embargo, que llega a los 36 años, es bastante inferior a los 44 años que
promedian los que llegaron a Ñuble.
Pero quizás la
diferencia más significativa en comparación con los inmigrantes se da en la
tasa de pobreza, puesto que del total de personas que dejaron Ñuble, solo un
1,7% son pobres.
Ahora bien, la
cifra que confirma la fuga de talentos está dada por el nivel educacional de
quienes se fueron, puesto que un 51,1% posee estudios superiores.
En opinión de
Renato Segura, “los resultados del bajo nivel de desempleo y mayor calificación
de la mano de obra, son una señal de que la salida se debe principalmente a la
búsqueda de mejores oportunidades laborales”.
Llama la atención
que el nivel educacional de quienes llegaron es muy inferior al de quienes
emigraron.
“La verdad que esto
es como el huevo y la gallina. ¿Qué es primero? ¿Trabajadores calificados? ¿O
una matriz productiva de mayor nivel de agregación de valor que demande
trabajadores de mayor calificación? En general, lo correcto es pensar que la
matriz productiva de la provincia debe ser capaz de atraer y/o retener a los
talentos. Esto debiese constituirse en uno de los desafíos de concreción en el
mediano plazo para la naciente Región de Ñuble”, plantea el académico.
Pero precisa que el
Estado poco puede hacer para evitar esta pérdida de talentos: “los privados,
las autoridades locales y la población son los principales actores que debiesen
ser capaces de cambiar la estructura de la matriz productiva. En este sentido,
el Plan de Estrategia Regional de
Desarrollo es vital, por constituirse en la carta de navegación para lograr
dicho objetivo”.
Migración
intraprovincial
Otro de los flujos
que se identifican a partir de los datos de la Casen 2013 es el correspondiente
a la migración intraprovincial, caracterizada por el desplazamiento de personas
desde los campos a las urbes, forzadas principalmente por el deterioro de las
condiciones de vida en el mundo rural y la venta de tierras.
En el periodo
analizado, 6.915 personas se trasladaron a otras comunas dentro de la
provincia, principalmente a Chillán.
“Es el típico caso
de centralismo intraprovincial, donde la migración de la población agrícola
hacia los grandes centros urbanos genera una alta concentración de la población
en las ciudades, donde se supone que hay mejores oportunidades pero que, para
muchos, se transforma en un doloroso proceso de expectativas incumplidas y
pobreza. En esto, se puede dar un golpe de timón evitando colocar la futura
capital regional en Chillán, que hoy concentra una parte importante de la
población de la provincia”, sostiene Segura.
Asimismo, advierte
que con estos flujos migratorios existe el riesgo de “sobrepoblamiento de las
capitales provinciales y una pobreza más dura a nivel social. Además, se pierde
paulatinamente la identidad de la población, donde la riqueza que subyace sobre
sus costumbres y particularidades se extinguen con el paso de las generaciones,
complicando de paso una estrategia regional de desarrollo que se base en la
identidad local como ancla de la generación de riqueza y la diferenciación”.
fuente;la
discusión.cl
