Espacio Público y COVID: "Estamos en una situación grave, sin una política acorde para contenerla"


Espacio Público y COVID: "Estamos en una situación grave, sin una política acorde para contenerla"

NACIONAL.- ( t13.cl ).- "A pesar de la fatiga pandémica, es importante recordar que la vacuna no protege totalmente de la infección, hospitalización, o muerte", enfatizó el centro de estudios.

"Para ganarle a la pandemia la comunicación de riesgo debe ser consistente, clara, y alejada de la idea de que la vacuna, por sí sola, es la 'bala de plata'”. Esta es solo una de las críticas formuladas por Espacio Público a la conducción de la pandemia del Coronavirus en Chile.

En un nuevo informe, el organismo liderado por Eduardo Engel advierte que el país se encuentra en una situación epidemiológica "muy grave, sin una política y una comunicación acordes para contenerla". 

Y advierten que si bien caso el 40% de la población ya ha recibido el esquema completo de vacunación, los casos diarios no dejan de aumentar, se registra una muerte cada 12 minutos y la ocupación de camas supera el 90%.

"Una idea equivocada que se ha instalado es que gracias a la vacuna, aun si los casos subieran, la ocupación UCI y muertes por covid-19 seguirían bajando. Una vez que esta idea se vio desmentida por los hechos, fue reemplazada porque la ocupación UCI y muertes no subiría con la misma velocidad", señalan.

En este contexto enfatizan que si bien la vacuna reduce el nivel de casos y de enfermos graves, así como afecta la tasa de letalidad de casos y tasa de ingreso a UCI de los contagiados, " si los casos comienzan a aumentar también lo harán (con un rezago de 2 a 3 semanas) los pacientes UCI y las muertes".

Es por ello que plantean que "comunicar bien la efectividad de la vacuna se ha vuelto un tema importante en el manejo de la pandemia", sobre todo en un contexto donde la vacuna Sinovac -que es la que se ha usado mayoritariamente en Chile- no es tan efectiva para prevenir casos como las utilizadas en otros países.

"Chile ha usado principalmente Sinovac que tiene efectividad moderada para prevenir contagios (54 %, o 65 % para contagio sintomático), mientras que Israel ha utilizado Pfizer con un 95 % de efectividad contra contagios. Reino Unido por su parte, ha inoculando mayoritariamente con Astrazeneca con eficacia de 81 % después de dos dosis (con esquema de 12 o más semanas). Finalmente, Estados Unidos vacuna con Pfizer y Moderna. Esta última vacuna tiene una eficacia de 95 % con dos dosis", explican.

Pero además, plantean que la diferencia con estos países puede estar dada porque tuvieron estrategias "más completas para contener el virus" y a la entrada del invierno, que hace las cosas más complejas para nuestro país.

En este sentido, advierten que "una comunicación que subvalora los beneficios de la vacuna puede llevar a que las personas no se vacunen, una que la sobrevalora, a que relajen su autocuidado más allá de lo aconsejable. El principal desafío en medio del nuevo brote que estamos viviendo es comunicar las ventajas de la vacuna y, al mismo tiempo, que las probabilidades de infectarse, terminar en la UCI y morir están subiendo rápidamente, incluso para los vacunados", agregan.

Espacio Público enfatiza que  "estar vacunado no protege 100 % contra enfermar gravemente o morir", y aseguran que la probabilidad de una persona de la Región Metropolitana de morir es 2,34 veces más que a mediados de noviembre pese a no estar vacunado.

"El motivo es que las probabilidades de infectarse, terminar en la UCI y morir no solo dependen de si se está vacunado, sino también de la circulación del virus", explican.

"Una política sanitaria errática"

De acuerdo al centro de estudios, "el gobierno ha llevado adelante una política sanitaria errática, confiando en que la vacuna vendría a reemplazar una estrategia de contención de casos más compleja incluyendo restricción de movilidad, apoyo a las familias y mejoras a la estrategia de trazabilidad".

"Como consecuencia de una leve mejoría en los casos hacia fines de abril, las autoridades decidieron levantar cuarentenas apresuradamente, retrasar el toque de queda, y poner en la palestra el carné de movilidad", agregan.

En relación a este último, señalan que el problema no es el carnet en sí, sino que "las condiciones en que se está implementando y el mal mensaje de riesgo que le entrega a la opinión pública".

"La mayor movilidad provocada por el pase de movilidad implica una fiscalización más difícil y por tanto redunda en cuarentenas menos efectivas", agregan.