Polo de granos ancestrales logra aumentar en 77% superficie de quínoa en Chile en tres años


Polo de granos ancestrales logra aumentar en 77% superficie de quínoa en Chile en tres años

AGRO.- (Comunicado).- Luego de tres años y medio de trabajo intenso y colaborativo entre el sector privado, la academia y el sector público y con positivos resultados a la vista, se dio por finalizado el proyecto “Polo territorial de desarrollo de ingredientes funcionales y aditivos especializados, a partir de granos ancestrales, para la industria alimentaria mundial”, ejecutado por la empresa Orafti Chile, en la que participó como coejecutora la Universidad de Concepción.
En el seminario de cierre del proyecto, el gerente del Polo e ingeniero de desarrollo de Orafti Chile, Carlos Avilés, informó que “los indicadores están todos cumplidos, siendo uno de las más importantes, la incorporación de superficie dedicada a los cultivos de quínoa”, en que se logró subir de las 700 hectáreas que había en Chile, a 1.240 hectáreas, que era lo comprometido; y se incorporaron más de 700 toneladas en el mercado nacional, desde pequeños y medianos agricultores hasta la agricultura industrial extensiva, desde O’Higgins hasta Biobío.

En esa línea, el profesional apuntó a la quínoa como “una especie que nos ha mostrado buenos resultados en los paquetes tecnológicos”, pero por otro lado, indicó que con el alforfón “en dos temporadas de análisis, no pudimos llegar a un rendimiento óptimo para la industria de grano como tal; ahora, si lo pensamos para (la extracción de) D-fagobina, que fue lo que se logró desarrollar, puede ser atractivo, pero eso es parte de los procesos que tenemos que seguir trabajando, porque esta industria no se cierra con el proyecto”.

Avilés también destacó entre los resultados que “se desarrollaron los aditivos, el fraccionamiento de los granos para poder tener harinas con usos especializados y las fracciones y sus combinaciones, generamos actividades de transferencia tecnológica a los agricultores, procesamiento y servicios en la planta piloto, visitas de estudiantes universitarios para levantar tesis -ya hay cuatro tesis publicadas en la UdeC-, tenemos más de 12 empresas vinculadas y convenios de trabajo vigentes tanto nacionales como internacionales”, y reveló que “estamos analizando las propiedades de los almidones con ciertas características específicas, lo que puede abrir mercados interesantes”.

Resumió que “con estos tres años, se sentaron las bases de un desarrollo futuro. Nosotros vamos a seguir trabajando; a modo de ejemplo, tenemos un proyecto -apoyado por Corfo- que se apalancó al alero del Polo, en conjunto con la Unidad de Desarrollo Tecnológico (UDT) de la UdeC, en Coronel, y la empresa de jabones Maritano, para generar ciertos productos a partir de la cascarilla de la quínoa”.

Una nueva industria

El proyecto tenía como objetivo la consolidación de una nueva industria de ingredientes funcionales y aditivos especializados a partir de la introducción del cultivo de la quínoa, el alforfón (trigo sarraceno) y otros granos andinos entre las regiones Metropolitana y de Los Lagos, y también consideró el desarrollo de harinas estandarizadas para la elaboración de una gran variedad de alimentos funcionales, como pastas, pan sin gluten, galletas, crispis y concentrados.

Financiado por el Fondo de Desarrollo Estratégico (FIE) del Ministerio de Economía a través de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), es uno de los cinco polos adjudicados a nivel nacional en 2017, en el marco del concurso Polos territoriales de desarrollo estratégico, y a partir de este polo se creó una red de trabajo conformada por distintos actores del mundo del agro y la industria para generar encadenamientos productivos, que están sentando las bases para el desarrollo de una nueva industria alimentaria.

El Polo de granos ancestrales fue liderado por Orafti Chile y contó con la participación de otras 11 instituciones: U. de Concepción, INIA, Chile Alimentos, Municipalidad de Paredones, Socabio, Asociación de Agricultores de Ñuble, Cooperativa Rayen Dawe, Sociedad Alforfón Valdivia, Promauka, Dilici y Frutarom Chile S.A. Por parte de la UdeC participaron investigadores de las facultades de Ingeniería Agrícola, Agronomía, Farmacia, Ciencias Jurídicas y Ciencias Sociales.