Viernes 15 Diciembre 2017

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¿Y qué pasó con Chile?

Todo comenzó en marzo de este año,

para ese entonces, la selección chilena marchaba cuarta en las clasificatorias rumbo a Rusia 2018 con 23 puntos y Perú séptimo con 18 unidades. En esos momentos a ningún chileno se le podría pasar siquiera por la cabeza que Chile no iría al mundial. Estábamos todos locos con las dos Copas Américas ganadas a Argentina, tan locos que incluso a más de alguno se le subieron los humos a la cabeza. Meses después nuestro ego se acrecentaría cuando la denominada “generación dorada” del fútbol chileno, estuvo a un paso de ganar la Copa Confederaciones disputada en Rusia y, de no haber sido por eso grosero error de Marcelo Díaz, otro gallo hubiese cantado, pero esa ya es otra historia.

En mayo, aprovechando las ofertas de las aerolíneas, con mi pareja optamos por sacar unos pasajes a Lima para viajar en octubre, estábamos muy ilusionados, yo futbolero como cualquier chileno común y corriente, ella más preocupada de afinar cada detalle de lo que sería nuestra estadía en la capital de Perú. Tres meses y medio después, las cosas cambiarían radicalmente, luego de estar a un paso de volver a hacer historia, tuvimos que conformarnos con el segundo lugar en la Copa Confederaciones 2017.

Después de esa final, ya nada sería igual como antes; quizás fue el exceso de confianza, los problemas internos del camarín, la desconcentración de Alexis Sánchez, luego de su fallido traspaso al Manchester City, o valla a saber uno, lo concreto es que nuestra “generación dorada”, se farreó de forma increíble la clasificación a un tercer mundial consecutivo. Paraguay nos hizo la noche, Bolivia nos ganó en la Paz y, ahí se nos complicó todo. Seis puntos ganables, abordables, de los cuales no obtuvimos ninguno. La farra en el nacional, sumado al aleona miento de los bolivianos, quienes pareciera que la tarde del martes 05 de septiembre se estuviesen jugando una final, nos hizo llegar con la soga al cuello a nuestro último partido en Brasil, nuestra bestia negra, quien ha sido el encargado de aguarnos la fiesta una y otra vez.

En resumen, ese fue el panorama que nos recibió aquella mañana del 10 de octubre a nuestro arribo a Lima, una ciudad enardecida, en donde en cada rincón se palpitaba y sentía la sola ilusión de estar peleando un cupo a un mundial después de 36 años. Por nuestra parte, el seleccionado nacional arribaba al Allianz Parque de Sao Pablo con la presión de conseguir un resultado que nunca había obtenido, pero no importaba, cada uno de los chilenos teníamos fe, todos creíamos y confiábamos a raja tabla en este grupo de jugadores; finalmente, se cumplió la lógica y Brasil se hizo respetar en su casa y con su gente y, nos eliminó de Rusia 2018 con un rotundo 3-0.

Pero no nos adelantemos; con mi compañera llegamos a Lima a las nueve de la mañana, he inmediatamente, abordamos el taxi que no llevaría a nuestro hotel: “Hoy Perú hace historia, vamos Perú”, expresó Marcelo, nuestro taxista, mientras nos transportaba a la comuna de Miraflores. Con Marcelo nos fuimos hablando 35 minutos de fútbol, analizando cada uno de los escenarios posibles, finalmente se dio el que para mí era el menos esperado, Perú fue al repechaje y, nuestra roja cayó de forma inapelable frente a la contundencia de un Brasil quien no nos mostró ningún tipo de piedad.

Esa noche fue terrible, desde el piso 15 tuvimos que mordemos nuestra frustración y presenciar in situ la celebración y los cánticos “albirrojos”, que se prolongaron hasta las cinco de la mañana.
Aquella noche del 10 de octubre, ningún “limeño” durmió; no había lugar en donde no se viera a los peruanos celebrar; gritaban eufóricos, enloquecidos por la esperanza que les había otorgado el gol de Paolo Guerrero, por lejos su máxima figura. A escasas cuatro cuadras de nuestro hotel, se encontraba el Parque Kennedy, lugar en donde pudimos presenciar el odio parido que hoy por hoy, nos tienen gran parte del pueblo peruano. Mientras ellos celebraban, nosotros agachábamos la cabeza, quizás temiendo a sufrir una agresión o, simplemente avergonzados por el papelón de nuestra selección, quienes dejaron escapar de sus manos la posibilidad concreta de continuar haciendo historia.

Finalmente, hace dos días los dirigidos por el “Tigre” Gareca hicieron lo que no fuimos capaz de realizar nosotros y, clasificaron al mundial, sumándose así a un grupo selecto de 32 selecciones provenientes de distintas partes del mundo. Con el 2-0 proporcionado a Nueva Zelanda, Perú consiguió el tan anhelado sueño, ese mismo sueño que tenía cada uno de sus 31, 11 millones de habitantes y, que se vio reflejado en las palabras de Jhony Chuchoiga (28), a quien tuve la oportunidad de entrevistar en el Metropolitano una noche antes de regresar: “Estamos realmente emocionados por la posibilidad de jugar el repechaje, este sentimiento es compartido por todo el pueblo peruano, imagínate que en Perú hay generaciones enteras que no han podido ver a nuestra selección en un mundial, la sensación que estamos viviendo es realmente increíble. Viva nuestra selección”. Entonces, a los 22 jugadores peruanos y, a todo su cuerpo técnico, le quedaban sólo 90 minutos para hacer historia y, de esta forma, poder hacer realidad el sueño de un país

Si bien en ese momento, las tontas rivalidades futbolística quedaron a un lado con el sólo hecho de mirar el rostro de alegría de Jhony, no me puedo dejar de preguntar, bueno y ¿qué pasó con Chile?, porque jugadores que hoy por hoy militan en los mejores equipos del mundo como; Arturo Vidal, Bayern Múnich, Alexis Sánchez, Arsenal, Claudio Bravo, Manchester City, entre otras, terminaron viendo el mundial por televisión, creo que jamás comprenderemos la respuesta a dicha pregunta, lo único concreto es que esta pena pasará, vendrán nuevos jugadores y con ellos, volverá nuestra ilusión, nuestra esperanza. De todo corazón espero que hayamos aprendido nuestra lección y que de ahora en adelante, nos dediquemos a mirar nuestro futuro con humildad, sólo así recuperamos el respeto de toda Sudamérica y volveremos a triunfar.

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